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domingo, 18 de septiembre de 2016

martes, 14 de junio de 2016

¡¡88 AÑOS CON TU QUERIDA PRESENCIA COMANDANTE!!

"HAY MUCHOS POSIBLES HOMENAJES PARA ERNESTO GUEVARA, ESTE ES UNO DE ELLOS. EL OTRO, EL VERDADERO, EL PROFUNDO, LO SABEMOS USTED, YO, Y TAMBIÉN LO SABEN LOS ENEMIGOS”
DANIEL VIGLIETTI
    A 88 años del nacimiento del Comandante Che Guevara, siguiendo su ejemplo de luchar por la verdadera liberación de nuestros pueblos explotados, por un mundo mejor y diferente, hoy su ejemplo sigue vivo, ardiendo y quemando corazones, porque el mejor homenaje siempre será continuar su ejemplo, manteniendo en alto, muy alto, las banderas por las cuales murió. 
  
   Compartimos un documental para nunca olvidar y siempre mantener presente su pensamiento y acción. 


CHE GUEVARA, DONDE JAMAS SE LO IMAGINAN

 ¡HASTA LA VICTORIA, SIEMPRE, VENCEREMOS!



jueves, 5 de mayo de 2016

¡¡198 AÑOS DE VIDA, VIVA CARLOS MARX!!






Que el mundo está de cabeza, que es un caos, que no se le ve futuro a la humanidad, que el capitalismo, desde hace ya mucho tiempo, no tiene ya nada que ofrecer de bueno al hombre, salvo muerte, hambre, guerras, sangre y cada vez más desigualdad; eso para nadie es desconocido, no se requiere ser hombre de ciencia o erudito para saberlo, el propio sentido común lo siente, lo palpa, lo entiende. Hoy más que nunca la visionaria sentencia de Federico Engels, hecha famosa por la Rosa más Roja de las revoluciones socialistas Rosa Luxemburgo: ¡¡SOCIALISMO O BARBARIE!!, tiene más peso y realidad que nunca, porque ¿qué estamos viviendo sino la plena barbarie?, barbarie que se está profundizando cada vez más, llevándonos a límites de la propia extinción, no solo de nuestra especie, sino de toda forma de vida en nuestro planeta, todo esto ante la imposibilidad real de poder derrotar al capitalismo que es la causa principal de todo y llevar a la humanidad a su salvación, hacia el comunismo, pasando por el socialismo transitorio; nuestro único justificante es el argumento de decir: nadie dijo que era fácil y sencillo, sino todo lo contrario.
   No pretendemos dar una explicación del capitalismo y su forma actual, muchos especialistas lo han hecho y nosotros no somos especialistas, somos simples mortales que nos interesa que la humanidad, nuestra humanidad, viva como lo que es, o más bien debe ser: Humana. Pero es aquí precisamente donde está el verdadero problema ¿Cómo hacerlo? ¿Cómo lograr que nuestra humanidad sea humana?
   Por todos lados observamos y sentimos lo mal que están las cosas, lo horrible que es la vida en esta sociedad actual, pero somos presa de la resignación, de la rutina que nos imponen, de la cotidianidad de acostumbrarnos a eso que nos dicen es vida, pero que en realidad nada tiene que ver con eso, la vida en verdad que es otra cosa; pero, ¿Cómo nos lo explicamos, como lo entendemos, como lo comprendemos?, y más aún ¿Cómo y que hacemos para que los demás, los mismos como nosotros, también se lo expliquen, como los hacemos entender, como hacemos para que lo comprendan y marchar todos juntos por el mismo camino hacia componer y rectificar lo andado y torcido por unos cuantos en nombre de todos, de toda la humanidad? Precisamente aquí está parte de la solución, primero habrá que comprender las causas y efectos de los males que nos da el capitalismo, comprenderlos científicamente, real y objetivamente, para que podamos compartirlo con nuestros demás, pero ¿cómo hacer esta importante y difícil  tarea, sin dejar de actuar, de luchar, de vivir la realidad que nos empuja y lleva al abismo?
   Resulta que hace más de 160 años un par de jóvenes alemanes se dieron a la tarea de encontrar las respuestas científicas a esos males que ya existían y que hoy siguen existiendo, pero grandiosa su obra que no solo lo hicieron “teóricamente”, desde su escritorio de oficina y su cómodo sillón (alguien en algún lugar y tiempo invento esa bonita historia, que muchos la han creído inocentemente), no, la vida y obra de Carlos Marx y Federico Engels nada tiene que ver con esa bonita, excelente y bien construida leyenda, su ciencia la construyeron de forma militante, a lado de las mejores luchas de la clase obrera y trabajadora de la Europa de aquellos tiempos, con sus buenas y malas y peores, con sus triunfos y derrotas, extrayendo y sintetizando las mejores experiencias de esas luchas; esto lo olvidan a propósito muchos actuales y viejos revolucionarios “marxistas”; también olvidan, y también a propósito, que ni Marx ni Engels dijeron alguna vez, ni por error, que lo que ellos habían o estaban construyendo fuera algo definitivo, cerrado, creado de una vez y para siempre, inamovible, anti dialectico, ¡NO!, nada de eso, pero muchos de forma mañosa tergiversaron las palabras y los hechos para justificar su adocenamiento, su oportunismo y la traición a sus maestros y convirtieron en una nueva Biblia la palabra y el pensamiento de Marx y Engels; esto durante la ya famosa Segunda Internacional y su trágico desenlace, pero también algunos otros después de la muerte de su mejor discípulo, Lenin, que nunca dudo en llevar a la práctica las enseñanzas revolucionarias de sus maestros, y esos supuestos herederos de la obra de Marx, Engels y Lenin construyeron historias y leyendas todavía más fantasiosas sobre “sus maestros”, para hacernos creer que fueron seres superiores, casi dioses, infalibles, sin errores, con super poderes, es decir, todo menos seres humanos, ¿será que querían justificar lo que estaban a punto de hacer e hicieron sin ningún empacho? Asesinaron la esencia revolucionaria y dialéctica del marxismo, la ennoblecieron a ojos de sus enemigos, para que no tuvieran nada que temer; nos dieron trozos ya masticados y digeridos por “especialistas” para que no nos costara trabajo acceder a esa “manzana prohibida del conocimiento”, pensaron por nosotros para que no nos tomáramos la molestia de pensar por nosotros mismos; que gran favor le han hecho a la burguesía, esos nuestros “marxistas de acero”, crearon una nueva religión, con dioses y santitos acorde a sus intereses individuales, asesinando y enterrando lo mejor de los mejor que había dejado y forjado las luchas de clases de los trabajadores en el mundo, por el simple hecho de que no podían superarlos; enterraron y asesinaron al verdadero marxismo revolucionario…bueno al menos eso creyeron ellos.
   El hecho es que nuestros enemigos de clase, los capitalistas, sus estados y sus apoyos dentro del propio movimiento revolucionario, hoy nuevamente están de fiesta, jubilosos, extasiados por “otro fracaso más” del “socialismo”, después de 25 años de la caída del “socialismo real”, después del fracaso del “socialismo chino” y actualmente, del tremendo fracaso del Socialismo del Siglo XXI, del socialismo comunitario, del socialismo ciudadano y cosas por el estilo, los burgueses nacionales e imperialistas están contentos porque las ideas de aquellos barbones alemanes y aquel calvito ruso fracasaron nuevamente, lo que los capitalistas imperialistas no se atreven  reconocer es que en realidad no es el fracaso del socialismo marxista y revolucionario, los proyectos e intentos arriba mencionados nada tienen que ver con eso, lo que paso en la antigua Unión Soviética, después de la muerte de Lenin hoy ya nadie lo puede negar, fue todo menos el real planteamiento leninista de construcción de una nueva sociedad basada en el trabajo colectivo, planificado y bien organizado en bien de los trabajadores, nos pueden fusilar por esto o mínimo mandarnos al gulag a pasar unas lindas vacaciones, pero es obligación moral de los revolucionarios observar con mirada crítica y objetiva lo que realmente paso en la Rusia soviética y todo el campo socialista (tampoco es necesario profundizar en el tema, hay muchas obras especializadas en ello), con el objetivo de no volver a cometer los mismos errores. Eso en cuanto al pasado reciente; pero en cuanto a lo más actual, en cuanto a los procesos de América Latina, algo muy similar está aconteciendo, en la búsqueda de “nuevas” alternativas al capitalismo moderno, en la urgencia de encontrar otras “vías” se han inventado cosas que ahora no se les ve ni pies ni cabeza, los dirigentes de esos procesos creen fervientemente que pueden derrotar al capitalismo en su propio terreno y bajo sus propias condiciones y pues estamos viendo las terribles consecuencias de esos experimentos, que tampoco tienen nada de nuevos, eso no tiene nada que ver con el socialismo revolucionario marxista, eso es reformismo ni más ni menos. ¿Es que acaso el marxismo es una receta de cocina? Claramente no, pero lo que sí creemos es que el marxismo nos ha dejado a lo largo de su desarrollo líneas generales que debemos aplicar de forma creadora y creativa en nuestras realidades concretas, el mejor ejemplo de ello ha sido Lenin con el Partido Bolchevique en la Revolución Rusa, donde como dijera Antonio Gramsci se hizo una revolución contra El Capital, donde independientemente de cómo se originó y desarrollo el proceso revolucionario, lo que los marxistas rusos sabían perfectamente, y de hecho así lo hicieron, era que debían derrotar y destruir de un solo golpe o al menos lo más rápido posible los puntales económicos y políticos del capitalismo, no jugar a “ganarle” al capital en su propio terreno (no reformarlo, sino derrocarlo, destruirlo), con sus propias reglas y con su propio árbitro, y que para poder dirigir ese grandioso proceso y toda la energía desplegada por las masas trabajadoras que decidieron tomar en sus manos las riendas de sus destinos, era necesario un Partido verdaderamente revolucionario y nada de eso tuvo que ver con dogmatismos o interpretaciones cerradas y absolutas del marxismo revolucionario; algo parecido aconteció en China (dejando de lado lo que paso después y acontece hoy) y en Cuba, solo por mencionar algunos otros ejemplos; el verdadero problema se presenta cuando hay quienes pretenden “innovar”, “inventar”, “crear” algo nuevo, partiendo de cero, en una actitud súper arrogante y presuntuosa de creer y sentir que han “superado” lo “viejo” y “caduco” y que por lo tanto no lo necesitan, que crean teorías modernas y posmodernas “superiores” e infalibles, bueno, la historia es cruel e implacable a la hora de juzgar, no todos tendrán la dicha de ser absueltos por ella, el problema no es que lo hagan y digan, el problema es que lo hacen y dicen en nombre de pueblos enteros, de miles o millones de trabajadores que creen honestamente en ellos como dirigentes de esos procesos, los cuales al final pagarán sus errores, indecisiones, experimentos mal hechos y todo lo que estamos presenciando, y sin embargo los pueblos trabajadores siempre tendrán la última palabra porque son ellos quienes verdaderamente hacen la historia, con o sin nosotros.

   Entonces la cuestión está en saber ¿qué y cómo hacer?, las respuestas están en el origen, hay que Volver a Marx, he ahí el verdadero problema, muchos de nosotros fuimos formados tomando “atajos” con el marxismo, porque no había tiempo, porque era tiempo de actuar, porque los pueblos nos están esperando y no hay tiempo que perder en la teoría, eso que lo hagan los “intelectuales”, para más fácil hay que leer a Afanasiev, a Nikitin, a Konstatinov, a Kuusinen, es más sencillo y más rápido (no es malo estudiar a todos estos autores que mucho han aportado a la formación de muchas generaciones de revolucionarios en el mundo, el problema es que se suple el estudio de los clásicos constructores del marxismo revolucionario creyendo que ya no era necesario, hoy vemos y vivimos las consecuencias de ello), Marx, Engels y Lenin son muy complicados, muy abstractos, ya estaban viejitos, vivieron en otros tiempos…no siempre los atajos son buenos, necesitamos regresar, volver a estudiar y comprender a nuestros maestros, lo que ellos verdaderamente dijeron y no lo que dicen que ellos dijeron, necesitamos, hoy más que nunca, regresar a nuestro verdadero origen marxista y leninista y revolucionario, para poder pensar por nosotros mismos, sin negar la experiencia anterior, sin dejar de lado las grandes batallas de nuestra clase que están en la historia y que a propósito hay quienes quieren que olvidemos, para tomarlas como base y punto de partida, no para copiar ni calcar, sino para hacer creaciones vivas y verdaderamente revolucionarias, recuperando y reivindicando a nuestros propios marxistas revolucionarios que ha dado nuestra América Latina (José Carlos Mariátegui, Julio Antonio Mella, Ernesto Che Guevara, etc.) y desde las entrañas de nuestros pueblos trabajadores, desde sus verdaderos intereses, desde sus grandiosas experiencias, desde sus heroicas victorias y sus terribles derrotas caminar sorteando el camino escarpado y sinuoso hacia la verdadera humanidad; todo esto siempre será más fácil decirlo que hacerlo, pero hay que empezar a hacerlo, hay que retomar los caminos trazados y a veces abandonados, nunca es tarde para rectificar y reiniciar, pero ya sabiendo hacia dónde y por donde, es de revolucionarios equivocarse y errar, pero es más revolucionario rectificar y avanzar hacia adelante, sin nunca perder el rumbo, sin jamás abandonar el origen, hoy es imprescindible Volver a Marx.

VIDEO: MARX EN EL SOHO










jueves, 21 de enero de 2016

¡¡A 92 AÑOS DE SU MUERTE LENIN VIVE!! ¡¡VIVA LENIN!!




  A 92 años de la muerte del gran revolucionario, jefe del primer Estado Socialista victorioso en el mundo, maestro de millones y millones de trabajadores, estudiantes, campesinos y pueblos enteros, hoy que el capitalismo mundial nos lleva cada vez mas a un callejón sin salida, cada vez más a la barbarie, las enseñanzas de Vladimir Ilich son más necesarias, urgentes y vigentes, no solo para comprender el mundo que nos rodea, sino más importante, para poder transformarlo de forma revolucionaria, desde sus raíces, y construir una sociedad verdaderamente Humana, con justicia, equidad, igualdad y democracia para los trabajadores y explotados del mundo, por eso hoy gritamos: 
¡¡LENIN VIVE!! ¡¡VIVA LENIN!!

COMPARTIMOS ESTE ENLACE DE VIDEO CON EL PENSAMIENTO REVOLUCIONARIO DE VLADIMIR ILICH LENIN:
LA PRAXIS REVOLUCIONARIA DE LENIN




  También compartimos estos enlaces donde podremos encontrar las obras completas de Lenin y una serie de escritos de León Trotsky, uno de sus más cercanos camaradas, constructor junto con él del Partido Bolchevique y del Estado Soviético.























¡¡A 92 AÑOS DE SU MUERTE LENIN VIVE!! ¡¡VIVA LENIN!!


 A 92 años de la muerte del gran revolucionario, jefe del primer Estado Socialista victorioso en el mundo, maestro de millones y millones de trabajadores, estudiantes, campesinos y pueblos enteros, hoy que el capitalismo mundial nos lleva cada vez mas a un callejón sin salida, cada vez más a la barbarie, las enseñanzas de Vladimir Ilich son más necesarias, urgentes y vigentes, no solo para comprender el mundo que nos rodea, sino más importante, para poder transformarlo de forma revolucionaria, desde sus raíces, y construir una sociedad verdaderamente Humana, con justicia, equidad, igualdad y democracia para los trabajadores y explotados del mundo, por eso hoy gritamos: 
¡¡LENIN VIVE!! ¡¡VIVA LENIN!!

COMPARTIMOS ESTE ENLACE DE VIDEO CON EL PENSAMIENTO REVOLUCIONARIO DE VLADIMIR ILICH LENIN:




También compartimos estos enlaces donde podremos encontrar las obras completas de Lenin y una serie de escritos de León Trotsky, uno de sus más cercanos camaradas, constructor junto con él del Partido Bolchevique y del Estado Soviético.




viernes, 15 de enero de 2016

¡¡ROSA LUXEMBURGO Y KARL LIEBKNECHT VIVEN!! ¡¡VIVAN LUXEMBURGO Y LIEBKNECHT!!

 




A 97 años del asesinato de dos de los mas grandes revolucionarios comunistas del mundo publicamos los últimos escritos en la víspera de ser asesinados, donde a pesar de todo y contra todo jamas dejaron de creer fervientemente en el triunfo de la clase trabajadora en su lucha por una sociedad humana y libre.

"A PESAR DE TODO" KARL LIEBKNECHT, 14 DE ENERO DE 1914.

 
¡Asalto general contra "Spartakus"! ¡Muerte a los espartaquistas! ¡Atrapadlos, golpeadlos, fusiladlos, pisoteadlos, hacedlos jirones!... En efecto, lo han conseguido, "Spartakus" ha sido aniquilado. ¡Y ahora vienen los gritos de alegría, desde el "Post" hasta el "Vorwaerts"! ¡"Spartakus" ha sido aniquilado! Los sables, los revólveres y los mosquetones de la vieja policía germánica, reconstituida mediante el desarme de los obreros revolucionarios tras la terminación de la guerra, han sido los que han sellado nuestra derrota. ¡”Spartakus" ha sido aniquilado! Bajo la guardia de las bayonetas del coronel Reinhardt, de las metralletas y de los lanzaminas del general Lüttwitz, tendrán lugar al fin las elecciones para la Asamblea Nacional... pero será el ple­biscito de Luis-Napoleón Ebert.
 ¡"Spartakus" ha sido aniquilado! Y es cierto. Los obreros revolucionarios de Berlín han sido aplastados. Cientos de los mejores de ellos han sido masacrados. Es cierto. Y un millar de entre los más fieles arrojados a los calabozos... En efecto, ahí están los vencidos: abandonados por los marineros, por los soldados, por los cuerpos de protección, por la milicia popular, por todos aquellos en cuya ayuda tan firmemente habían confiado.
 Lo más importante, sin embargo, ha sido que su fuerza y su formidable impulso inicial ha sido frenado por la indecisión y la debilidad de sus jefes, de forma que tan solo así ha sido posible que la terrible marea de lodo de la contra-revolución haya arrastrado y ahogado a unos luchadores tan decididos.
 En efecto, han sido derrotados. Habrá que pensar que su derrota era un mandamiento de la historia. La revolución no estaba madura. Los tiempos no eran los más apropiados... ¡Y a pesar de todo la lucha era in­evitable! Dejar a los Ernst, Hirsch y demás consortes la posibilidad de retomar la Prefectura de policía, convertida en una especie de palladium de la revolución, hubiera sido la verdadera derrota y el indiscutible deshonor. La lucha le fue impuesta al proletariado por toda la camarilla de Ebert, y las masas berlinesas se levantaron entonces, con un espontáneo rugido, abatiendo toda clase de dudas e incertidumbres.
 En efecto, los obreros revolucionarios de Berlín han sido aplastados, y los Ebert-Scheidemann-Noske han resultado victoriosos. Se han alzado con la victoria porque los generales, la burocracia, los señores de las chimeneas y de los bancales de lechugas, los clérigos, los sacos de dinero y todo lo que es asmático, limitado y retrógrado, les han ayudado apoyándose en las bombas de gas, las metralletas y las granadas.
 ¡Pero hay victorias que son derrotas y derrotas que son victorias! Los vencidos de la semana sangrienta de este enero han combatido gloriosamente. Han luchado por una gran causa, por los objetivos más nobles para una humanidad sufriente, por la liberación material y espiritual de las masas esclavizadas. Han vertido su sangre por una tarea sagrada y por ello su sangre es también sagrada. De cada gota de esa sangre nacerán los vengadores de los que han caído ahora. De cada fibra aplastada surgirán nuevos combatientes, porque su causa es eterna e imperecedera como el mismo firmamento.
 Los vencidos de hoy serán los vencedores de mañana, puesto que la derrota es su mejor enseñanza. El pro­letariado alemán está falto aún de la necesaria experiencia y de una tradición revolucionaria. Y tan solo a fuerza de tener su calvario, de aprender a costa de caídas y errores juveniles, de sufrir en su carne el dolor de los fracasos, podrá al fin adquirir la formación práctica que le garantice la victoria final.
 Para las fuerzas primitivas de la revolución, elementales y en su natural desarrollo, la derrota debe significar ante todo una cosa: el estimulo. Porque, de derrota en derrota, su camino acabara por llevarlas al éxito.
 ... Y de los vencedores de hoy, ¿qué decir? ¿Qué decir que no sea calificarlos como un informe amasijo sangriento arrastrándose en favor de una causa sin nombre? ¡Son los enemigos mortales del proletariado! Miradlos bien, porque basta con mirarlos, para comprender que, hoy ya, son los prisioneros de sus propias víctimas. La social-democracia presta aún su nombre a la firma del Santo Imperio romano-germánico, pero su plazo no es más que el cuarto de hora escaso de gracia que se le concede al condenado. Los traidores están ya de hecho en la picota de la historia. El mundo no ha conocido jamás a unos Judas semejantes, pues no se han conformado con vender una causa sagrada, sino que han clavado la cruz con sus propias manos. Lo mismo que la social-democracia oficial en agosto de 1914, esta de aho­ra, mucho más vergonzante, ofrece la misma imagen execrable. La burguesía francesa, para encontrar a sus verdugos en junio de 1848 y en mayo de 1871 debió buscarlos entre sus propias filas. La burguesía alemana no ha tenido necesidad ni siquiera de esto, porque los mismos social-demócratas se han ofrecido para realizar tan sucio, despreciable y sangriento trabajo. Los Cavaignac y los Gallifet están personificados hoy en Noske, que se sobrenombra a sí mismo como "el obrero alemán". El sonido de las campanas llama a la masacre. Con música y pañuelos agitados, los capitalistas salvados del "terror bolchevique" festejan aún a la soldadesca providencial. La pólvora humea aún y el fuego del asesinato de los trabajadores se incuba sobre la ceniza. Los pro­letarios caídos se remueven aún donde han caído y los heridos todavía sangran por sus heridas... Pero ellos no piensan más que en hacer desfilar a los batallones asesinos, mientras que los señores Ebert, Scheidemann y Noske se exhiben inflados por un orgullo falsamente victorioso.
 Entre tanto, el proletariado de todo el mundo se dis­pone a rechazar las manos que los vencedores pretenden tender a la Internacional, unas manos impregnadas aún con la sangre de los obreros alemanes... Contaminados, excluidos de toda humanidad decente, arrojados a golpes de látigo de la Internacional, odiados y malditos por todos los trabajadores: tal es el destino de nuestros ven­cedores.
Alemania entera ha sido sumida en la vergüenza más absoluta... por ellos. ¡Los traidores de sus hermanos gobiernan hoy al pueblo alemán! ¡Unos asesinos fraticidas erigidos en gobernantes! Es evidente que su gloria no puede durar mucho. ¡Apenas si un cuarto de hora de gracia! Porque su reino acabará por encender de nuevo en los corazones la llama de la revolución. En efecto, la revolución del proletariado que ellos han pensado sofocar con la sangre, se alzará por encima de sus cabezas... como un gigante demoledor. Y su primera consigna será la siguiente: "!Abajo los asesinos de obre­ros Ebert-Scheidemann-Noske!"
 Los vencidos de hoy saben algo que no sabían. Están curados de falsas ilusiones. Hoy saben que no cabe confiar en el apoyo de nadie, salvo en sus propias fuerzas, Ni siquiera deberán confiar en los jefes, posiblemente impotentes o incapaces. Los vencidos de hoy están curados de toda fe centralizadora, de toda creencia en la sabiduría del partido, sobre todo si este se autotitula de "independiente". Los revolucionarios han aprendido que, tan solo confiando en ellos mismos, podrán librar las batallas futuras, consiguiendo por ellos y para ellos las victorias del porvenir. La palabra si­guiente a la emancipación de la clase obrera no puede ser otra más que la obra de la propia clase obrera. Es el derecho que se habrá ganado a lo largo de numerosas experiencias como la de la última semana. Y entonces hasta los soldados, engañados y ofuscados, reconocerán rápidamente el juego que se ha estado jugando con ellos, lo cual ocurrirá cuando sientan abatirse de nuevo el lá­tigo del militarismo sobre ellos, despertando así de la borrachera que actualmente les aturde.
 ¡"Spartakus" ha sido aniquilado! Es cierto. Pero nosotros seguimos aquí. No hemos huido ni hemos muerto. Y aunque nos encadenen, seguiremos aquí, continuaremos estando aquí... hasta que consigamos alzarnos con la victoria que pretendemos. "Spartakus" significa fuego y espíritu, significa alma y corazón, significa voluntad y acción en favor de la revolución del proletariado. "Spartakus" significa toda la miseria actual y la natural aspiración a la felicidad, significa y encierra en sí toda la conciencia de clase del prole­tariado y toda su audacia para la lucha. "Spartakus" significa socialismo y revolución mundial.
 El camino de Gólgota para la clase obrera no se ha terminado aún. Pero el día de la liberación esta cada vez más próximo. Será el día del juicio de los Ebert-Scheidemann-Noske y de todos los poderosos del capitalismo que hoy se ocultan tras ellos. Las olas de los acontecimientos se levantan hasta el cielo... y nosotros estamos ya acostumbrados a ser arrojados desde lo más alto a lo más profundo, pero también estamos habituados a la trayectoria inversa, lo que no evitará que nuestro navío siga inflexible su ruta hacia el destino que tiene marcado.
 Que nosotros estemos o no entre los hombres, cuando dicha meta sea conquistada, es lo de menos, porque nuestro programa seguirá vivo para regir el mundo de la humanidad liberada... ¡A pesar de todo!
 ¡A pesar de todo! A pesar de todos los fracasos y derrotas previas, el ejército aparentemente adormecido de los proletarios se despertará como ante las trompetas del juicio final, y los cadáveres de todos los luchadores asesinados se pondrán de pie para pedir cuentas a los que sólo se merecen sus maldiciones. Hoy no se oye más que el rumor subterráneo del volcán, pero mañana estallará en erupción para sepultar a los actuales vencedores entre las cenizas abrasadoras y sus ríos de lava.

 "EL ORDEN REINA EN BERLÍN" ROSA LUXEMBURGO, 14-ENERO-1919

"El orden reina en Varsovia", anunció el ministro Sebastiani a la Cámara de París en 1831 cuando, después de haber lanzado su terrible asalto sobre el barrio de Praga, la soldadesca de Paskievitch había entrado en la capital polaca para dar comienzo a su trabajo de verdugos contra los insurgentes.

"¡El orden reina en Berlín!", proclama triunfante la prensa burguesa, proclaman Ebert y Noske, proclaman los oficiales de las "tropas victoriosas" a las que la chusma pequeñoburguesa de Berlín acoge en las calles agitando sus pañuelos y lanzando sus ¡hurras! La gloria y el honor de las armas alemanas se han salvado ante la historia mundial. Los lamentables vencidos de Flandes y de las Ardenas han restablecido su renombre con una brillante victoria sobre...los 300 "espartaquistas" del Vorwärts. Las gestas del primer y glorioso avance de las tropas alemanas sobre Bélgica, las gestas del general von Emmich, el vencedor de Lieja, palidecen ante las hazañas de Reinhardt y Cía., en las calles de Berlín. Parlamentarios que habían acudido a negociar la rendición del Vorwärts asesinados, destrozados a golpes de culata por la soldadesca gubernamental hasta el punto de que sus cadáveres eran completamente irreconocibles, prisioneros colgados de la pared y asesinados de tal forma que tenían el cráneo roto y la masa cerebral esparcida: ¿quién piensa ya a la vista de estas gloriosas hazañas en las vergonzosas derrotas ante franceses, ingleses y americanos? "Espartaco" se llama el enemigo y Berlín el lugar donde nuestros oficiales entienden que han de vencer. Noske, el "obrero", se llama el general que sabe organizar victorias allí donde Ludendorff ha fracasado.
¿Cómo no pensar aquí en la borrachera de victoria de la jauría que impuso el "orden" en París, en la bacanal de la burguesía sobre los cadáveres de los luchadores de la Comuna? ¡Esa misma burguesía que acaba de capitular vergonzosamente ante los prusianos y de abandonar la capital del país al enemigo exterior para poner pies en polvorosa como el último de los cobardes! Pero frente a los proletarios de París, hambrientos y mal armados, contra sus mujeres e hijos indefensos, ¡cómo volvía a florecer el coraje viril de los hijitos de la burguesía, de la "juventud dorada", de los oficiales! ¡Cómo se desató la bravura de esos hijos de Marte humillados poco antes ante el enemigo exterior ahora que se trataba de ser bestialmente crueles con indefensos, con prisioneros, con caídos!
"¡El orden reina en Varsovia!", "¡El orden reina en París!", "¡El orden reina en Berlín!", esto es lo que proclaman los guardianes del "orden" cada medio siglo de un centro a otro de la lucha histórico-mundial. Y esos eufóricos "vencedores" no se percatan de que un "orden" que periódicamente ha de ser mantenido con esas carnicerías sangrientas marcha ineluctablemente hacia su fin. ¿Qué ha sido esta última "Semana de Espartaco" en Berlín, qué ha traído consigo, qué enseñanzas nos aporta? Aun en medio de la lucha, en medio del clamor de victoria de la contrarrevolución han de hacer los proletarios revolucionarios el balance de lo acontecido, han de medir los acontecimientos y sus resultados según la gran medida de la historia. La revolución no tiene tiempo que perder, la revolución sigue avanzando hacia sus grandes metas aún por encima de las tumbas abiertas, por encima de las "victorias" y de las "derrotas". La primera tarea de los combatientes por el socialismo internacional es seguir con lucidez sus líneas de fuerza, sus caminos.
¿Podía esperarse una victoria definitiva del proletariado revolucionario en el presente enfrentamiento, podía esperarse la caída de los Ebert-Scheidemann y la instauración de la dictadura socialista? Desde luego que no si se toman en consideración la totalidad de los elementos que deciden sobre la cuestión. La herida abierta de la causa revolucionaria en el momento actual, la inmadurez política de la masa de los soldados, que todavía se dejan manipular por sus oficiales con fines antipopulares y contrarrevolucionarios, es ya una prueba de que en el presente choque no era posible esperar una victoria duradera de la revolución. Por otra parte, esta inmadurez del elemento militar no es sino un síntoma de la inmadurez general de la revolución alemana.
El campo, que es de donde procede un gran porcentaje de la masa de soldados, sigue sin estar apenas tocado por la revolución. Berlín sigue estando hasta ahora prácticamente asilado del resto del país. Es cierto que en provincias los centros revolucionarios -Renania, la costa norte, Braunschweig, Sajonia, Württemberg- están con cuerpo y alma al lado de los proletarios de Berlín. Pero lo que sobre todo falta es coordinación en la marcha hacia adelante, la acción común directa que le daría una eficacia incomparablemente superior a la ofensiva y a la rapidez de movilización de la clase obrera berlinesa. Por otra parte, las luchas económicas, la verdadera fuerza volcánica que impulsa hacia adelante la lucha de clases revolucionaria, están todavía -lo que no deja de tener profundas relaciones con las insuficiencias políticas de la revolución apuntadas- en su estadio inicial.
De todo esto se desprende que en este momento era imposible pensar en una victoria duradera y definitiva. ¿Ha sido por ello un "error" la lucha de la última semana? Sí, si se hubiera tratado meramente de una "ofensiva " intencionada, de lo que se llama un "putsch". Sin embargo, ¿cuál fue el punto de partida de la última semana de lucha? Al igual que en todos los casos anteriores, al igual que el 6 de diciembre y el 24 de diciembre: ¡una brutal provocación del gobierno! Igual que el baño de sangre a que fueron sometidos manifestantes indefensos de la Chausseestrasse e igual que la carnicería de los marineros, en esta ocasión el asalto a la jefatura de policía de Berlín fue la causa de todos los acontecimientos posteriores. La revolución no opera como le viene en gana, no marcha en campo abierto, según un plan inteligentemente concebido por los "estrategas". Sus enemigos también tienen la iniciativa, sí, y la emplean por regla general más que la misma revolución.
Ante el hecho de la descarada provocación por parte de los Ebert-Scheidemann, la clase obrera revolucionaria se vió obligada a recurrir a las armas. Para la revolución era una cuestión de honor dar inmediatamente la más enérgica respuesta al ataque, so pena de que la contrarrevolución se creciese con su nuevo paso adelante y de que las filas revolucionarias del proletariado y el crédito moral de la revolución alemana en la Internacional sufriesen grandes pérdidas.
Por lo demás, la inmediata resistencia que opusieron las masas berlinesas fue tan espontánea y llena de una energía tan evidente que la victoria moral estuvo desde el primer momento de parte de la "calle".
Pero hay una ley vital interna de la revolución que dice que nunca hay que pararse, sumirse en la inacción, en la pasividad después de haber dado un primer paso adelante. La mejor defensa es el ataque. Esta regla elemental de toda lucha rige sobre todos los pasos de la revolución. Era evidente -y haberlo comprendido así testimonia el sano instinto, la fuerza interior siempre dispuesta del proletariado berlinés- que no podía darse por satisfecho con reponer a Eichhorn en su puesto. Espontáneamente se lanzó a la ocupación de otros centros de poder de la contrarrevolución: la prensa burguesa, las agencias oficiosas de prensa, el Vorwärts. Todas estas medidas surgieron entre las masas a partir del convencimiento de que la contrarrevolución, por su parte, no se iba a conformar con la derrota sufrida, sino que iba a buscar una prueba de fuerza general.
Aquí también nos encontramos ante una de las grandes leyes históricas de la revolución frente a la que se estrellan todas las habilidades y sabidurías de los pequeños "revolucionarios" al estilo de los del USP, que en cada lucha sólo se afanan en buscar una cosa, pretextos para la retirada. Una vez que el problema fundamental de una revolución ha sido planteado con total claridad -y ese problema es en esta revolución el derrocamiento del gobierno Ebert-Scheidemann, en tanto que primer obstáculo para la victoria del socialismo- entonces ese problema no deja de aparecer una y otra vez en toda su actualidad y con la fatalidad de una ley natural; todo episodio aislado de la lucha hace aparecer el problema con todas sus dimensiones por poco preparada que esté la revolución para darle solución, por poco madura que sea todavía la situación. "¡Abajo Ebert-Scheidemann!", es la consigna que aparece inevitablemente a cada crisis revolucionaria en tanto que única fórmula que agota todos los conflictos parciales y que, por su lógica interna, se quiera o no, empuja todo episodio de lucha a su mas extremas consecuencias.
De esta contradicción entre el carácter extremo de las tareas a realizar y la inmadurez de las condiciones previas para su solución en la fase inicial del desarrollo revolucionario resulta que cada lucha se salda formalmente con una derrota. ¡Pero la revolución es la única forma de "guerra" -también es ésta una ley muy peculiar de ella- en la que la victoria final sólo puede ser preparada a través de una serie de "derrotas"!
¿Qué nos enseña toda la historia de las revoluciones modernas y del socialismo? La primera llamarada de la lucha de clases en Europa, el levantamiento de los tejedores de seda de Lyon en 1831, acabó con una severa derrota. El movimiento cartista en Inglaterra también acabó con una derrota. La insurrección del proletariado de París, en los días de junio de 1848, finalizó con una derrota asoladora. La Comuna de París se cerró con una terrible derrota. Todo el camino que conduce al socialismo -si se consideran las luchas revolucionarias- está sembrado de grandes derrotas.
Y, sin embargo, ¡ese mismo camino conduce, paso a paso, ineluctablemente, a la victoria final! ¡Dónde estaríamos nosotros hoy sin esas "derrotas", de las que hemos sacado conocimiento, fuerza, idealismo! Hoy, que hemos llegado extraordinariamente cerca de la batalla final de la lucha de clases del proletariado, nos apoyamos directamente en esas derrotas y no podemos renunciar ni a una sola de ellas, todas forman parte de nuestra fuerza y nuestra claridad en cuanto a las metas a alcanzar.
Las luchas revolucionarias son justo lo opuesto a las luchas parlamentarias. En Alemania hemos tenido, a lo largo de cuatro decenios, sonoras "victorias" parlamentarias, íbamos precisamente de victoria en victoria. Y el resultado de todo ello fue, cuando llegó el día de la gran prueba histórica, cuando llegó el 4 de agosto de 1914, una aniquiladora derrota política y moral, un naufragio inaudito, una bancarrota sin precedentes. Las revoluciones, por el contrario, no nos han aportado hasta ahora sino graves derrotas, pero esas derrotas inevitables han ido acumulando una tras otra la necesaria garantía de que alcanzaremos la victoria final en el futuro.
¡Pero con una condición! Es necesario indagar en qué condiciones se han producido en cada caso las derrotas. La derrota, ¿ha sobrevenido porque la energía combativa de las masas se ha estrellado contra las barreras de unas condiciones históricas inmaduras o se ha debido a la tibieza, a la indecisión, a la debilidad interna que ha acabado paralizando la acción revolucionaria? Ejemplos clásicos de ambas posibilidades son, respectivamente, la revolución de febrero en Francia y la revolución de marzo alemana. La heroica acción del proletariado de París en 1848 ha sido fuente viva de energía de clase para todo el proletariado internacional. por el contrario las miserias de la revolución de marzo en Alemania han entorpecido la marcha de todo el moderno desarrollo alemán igual que una bola de hierro atada a los pies. Han ejercido su influencia a lo largo de toda la particular historia de la Socialdemocracia oficial alemana llegando incluso a repercutir en los más recientes acontecimientos de la revolución alemana, incluso en la dramática crisis que acabamos de vivir.
¿Qué podemos decir de la derrota sufrida en esta llamada Semana de Espartaco a la luz de las cuestiones históricas aludidas más arriba? ¿Ha sido una derrota causada por el ímpetu de la energía revolucionaria chocando contra la inmadurez de la situación o se ha debido a las debilidades e indecisiones de nuestra acción?
¡Las dos cosas a la vez! El carácter doble de esta crisis, la contradicción entre la intervención ofensiva, llena de fuerza, decidida, de las masa berlinesas y la indecisión, las vacilaciones, la timidez de la dirección ha sido uno de los datos peculiares del más reciente episodio.
La dirección ha fracasado. Pero la dirección puede y debe ser creada de nuevo por las masas y a partir de las masas. Las masas son lo decisivo, ellas son la roca sobre la que se basa la victoria final de la revolución. Las masas han estado a la altura, ellas han hecho de esta "derrota" una pieza más de esa serie de derrotas históricas que constituyen el orgullo y la fuerza del socialismo internacional. Y por eso, del tronco de esta "derrota" florecerá la victoria futura.
"¡El orden reina en Berlín!", ¡esbirros estúpidos! Vuestro orden está edificado sobre arena. La revolución, mañana ya "se elevará de nuevo con estruendo hacia lo alto" y proclamará, para terror vuestro, entre sonido de trompetas: ¡Fui, soy y seré!
  
  También compartimos los enlaces de la Obras Escogidas de Rosa Luxemburgo y de Karl Liebknecht que sirvan para nuestra formación política-ideológica, de esta manera reivindicamos la obra de la Rosa Roja y de Karl Liebknecht, de esta manera hacemos un humilde homenaje a su lucha y vida.